
El Molino de Felipe está situado en la Ribera de los Molinos, camino de la Acequia Mayor, entre Mula y El Niño, donde antiguamente se asentaban almazaras, batanes, herrerías, martinetes y, por supuesto, molinos de harina. Sus orígenes se remontan al Siglo XVI y sus actuales propietarios son molineros desde, al menos, cinco generaciones.
Es el único que queda en funcionamiento y no sólo en la Región de Murcia, sino que es, posiblemente, el
último molino de acequia en uso diario de todo el país. La molienda se hace de forma artesanal, molturando harinas naturales de cebada, avena, maíz y trigo duro, muy propias para la elaboración de diversos platos de la gastronomía murciana tradicional.
No se pierda la visita a este auténtico tesoro de la historia de la Región de Murcia, que une nuestro pasado con el presente. Observe en directo el proceso de molienda artesanal, de donde se obtiene una finísima harina de gran calidad. Felipe Sánchez, el molinero, a sus 76 años, continúa esta tradición familiar que se remonta 5 siglos atrás.
La historia de los molinos harineros en la Región de Murcia está directamente vinculada a la de su huerta. La red de distribución de agua mediante acequias para su riego, permitía al mismo tiempo usar la fuerza motriz del agua como energía para hacerlos funcionar.
La puesta en marcha de este tipo de molinos supuso un salto cualitativo importante en nuestra civilización, puesto que anteriormente se movían con la fuerza de las personas o de los animales (molinos de sangre) por lo que el esfuerzo para poder moler los cereales era muy grande. El invento de los Molinos movidos por la fuerza del agua, una auténtica obra de ingeniería, mejoró su productividad y su rentabilidad y aportó calidad de vida a los hombres y mujeres de nuestra región, permitiéndoles obtener productos con los que alimentarse y subsistir.